Mi razón de ser

Escucha...
¿Oyes el silencio?

Mira...
¿Ves la oscuridad?

Huele...
¿Percibes el dolor?

Toca...
¿Sientes el miedo?

Prueba...
¿Saboreas el amor?

Siente...
¿Te atreves a hacerlo?

Mis mininos

Búscate

26.12.12

Hora de vestirse

Ella había dicho algo que a él le había molestado.
-Vístete -le espetó a la chica mientras ella estaba sentada al borde de la cama, arrepintiéndose de cualquier cosa que hubiera ocurrido.

El chico la miró sin comprenderla desde el otro lado del colchón, ya casi vestido. Le parecía egoísta a veces, aunque dejaba entrever su parte delicada. No se preocupaba por él, sino por ella. Era independiente, y a veces fría. No entendía la mayoría de las veces cómo podía amarla.
A veces se sentía muy herido por ella, parecían sus palabras ir directas al corazón para atravesarlo y herir. El muchacho no entendía la mayoría de cosas que ella hacía o decía. Carecían de sentido. No se sentía querido. No se sentía amado.

Ella miraba fijamente al suelo mientras se ponía los calcetines. Su columna vertebral se marcaba notablemente en su espalda. No sabía qué sentía; posiblemente nada, como tantas otras veces que la invadía esa sensación de vacío, sobre la que se amontonaban la tristeza, la culpabilidad y la miseria.
Dos gruesos goterones cayeron de sus ojos e impactaron en sus rodillas. Se sentía mal. Amaba y no demostraba su amor. ¿Miedo? No. No sabía qué era.
Comenzó, sin querer, a hacer pucheros y respirar agitadamente.

El chico la miró durante aproximadamente un segundo y medio. 
-Ven aquí.
Luego la tomó de los hombros temblorosos y la recostó sobre sí. Ella cayó sobre su pecho. Y lloró, lloró quedamente, en silencio, sin emitir sonido alguno, ni siquiera el de la propia respiración.
-No llores. ¿Por qué lloras? -le preguntó el chico.
-Siempre tengo ganas de llorar. Siempre necesito llorar -respondió ella tras medio minuto.
Quizá en aquel momento fue cuando el muchacho se dio cuenta del universo que escondía la chica dentro de su ser. Un universo vacío y destrozado, un universo triste y doloroso. Un cosmos donde lo único que se puede achacar es la inutilidad.
Quizá fue entonces cuando él pudo entrever, atisbar un resquicio del dolor que imaginó que soportaba ella segundo tras segundo de su existencia.

11.12.12

Sueños vs Realidad

Se hablaba de un niño cualquiera, de estos chiquitos, de unos tres o cuatro años, rubitos, lindos, de mejillas sonrosadas y ojillos azulados. De estos que aún conservan los dientecillos de leche y corren como condenados mientras pegan chillidos los muy adorables.
Era este chiquillo en la calle junto a su mamá. Ella le sonreía con cariño y le cogía la manita al tiempo que le decía que no había que cruzar nunca con el semáforo en rojo. El niño asentía pero su atención estaba fijada en otra cosa. 
Al otro lado de la calle había un señor vendiendo globos. Estos globos grandes, con formas, hinchaditos y flotantes, de colorines que atraen a los niñitos. 
El churumbel alzó la rechonchilla manita que no asía a su mamá y señaló los globos al tiempo que sus labios formaban una 'U' y pronunciaba dicha vocal. Tiró de la mano a su mamá y empezó a dar pequeños saltitos de emoción.
La mayoría de las madres dejarían al niño con la perreta del globo, pero hoy ella se encontraba de buen humor y tomó al niño en sus brazos al tiempo que le preguntaba si quería un globito y comenzando a cruzar la calle le dio un beso en la mejilla.
El nene eligió un globo grande y de muchos colores, tan bonito que parecía hecho de alegría. Le dio la mano a su mamá y mirando al globito siguió caminando hacia su casa.
Dejaba que el globo lo elevara y venciera su peso cual sueño eleva a las nubes a la persona cuando duerme en la cama. El niño sonreía y flotaba con el lobo como dos pajarillos flotan jubilosos de su libertad.

...

El niño tiene ahora unos quince años, dieciséis quizá. Tiene el pelillo más oscuro que de chico y la tez más pecosa. Sus manos ya no son rechonchetas y sus mejillas ya no son sonrosadas. 
Mira el globo de su mano, que aún está hinchado y flotante. El globo sigue flotando pero esta vez por encima de la cabeza del chico. Ya no lo eleva. Ya no flotan juntos.
El chicaruelo tiene una cadena atada a sus piernas y al suelo. Es lo que le impide volar. Sus pies se elevan del suelo pero apenas avanza veinte centímetros junto con el globo hasta que las cadenas le retienen.

Cuando es adulto suelta el globo, ya que "son cosas de niños". Vive encadenado sin nada que lo eleve y sin poder elevarse por sí mismo.

De anciano, sueña con su globo.

6.12.12

La ecuación de los sentimientos

El dolor es como una ecuación.
Pongamos que dolor emocional es directamente proporcional a los momentos malos y el lapso de tiempo transcurrido desde el último momento bueno apreciado e inversamente proporcional a los momentos buenos. Siendo:
De=dolor emocional,
Df=dolor físico,
M=momentos malos,
B=momentos buenos apreciados,
t=tiempo transcurrido desde el último momento bueno,
nos queda que si los momentos buenos apreciados son cero en un determinado lapso de tiempo de límite 7 días, el dolor emocional tiende a infinito y el se transforma en dolor físico, normalmente autoinflingido.
Me rijo por:

De=(M·t)/B
Si t>7, B=0. Si De=infinito, De=Df


21.11.12

Las apariencias engañan: ya no aguanto más

Llego por la mañana al instituto. Cabizbaja. Ausente. Triste. Destruida. Mi clásica sudadera me abriga del gélido frío mañanero.
-¡Hola, Mae! -saluda un compañero de clase.
-Hola -contesto sin mucha emoción-. ¿Qué tal?
-Bien... -el compañero observa mis ojeras y mi cara blancuzca-. ¿Te pasa algo? Tienes mala cara.
-No... Sólo estoy un poco cansada. Ayer estudié mucho.
Entro a clase a dejar mi carpeta mientras estiro las mangas de mi sudadera para ocultar las heridas de las manos. Anoche no dormí mucho. Estuve llorando.

*Lo que me gustaría que ocurriera:
-¡Espera! -me llama el compañero.
-Dime -contesto en voz baja metiendo las manos en los bolsillos.
El compañero mira alrededor para asegurarse de que no hay nadie, me agarra las manos y me remanga la sudadera. Mis heridas y mis cicatrices quedan a la vista. Como acto reflejo, sacudo las manos y vuelvo a estirar la sudadera hasta que me las vuelve a tapar. Fijo mi mirada en mis zapatos.
-Escucha -dice él-. Tú y yo no somos íntimos. Pero esas cosas -señala mis manos ocultas- las he visto anteriormente. Llevas años así. ¿Por qué te haces eso? Tú vales mucho más con la carne sana que cortada. No hagas eso: eres justo lo que debes ser. Si te sientes mal no lo pagues contigo. No mereces hacerte más daño del que ya debes recibir como para hacerte eso.

*Lo que en realidad ocurre:
El compañero se encoge de hombros. Durante el día se fija en mis cicatrices, las mira, pero no las ve. No me dice nada. Cuchichea con otras personas.
"Soy mierda. Sólo sirvo para preocupar. No sé por qué no me he matado todavía"


Las apariencias engañan: no estoy bien. Ayúdame por favor

Me encuentro en un salón lleno de gente. Las lámparas de araña penden del techo. Un vals suena por toda la estancia gracias a la orquesta. La gente baila, ríe y se divierte. Los largos vestidos danzan por la gran sala. En el centro, yo miro asustada a mi alrededor. Tengo miedo y siento tristeza.
Grito. Grito y grito hasta que se me rasga la garganta. Lloro. Y lloro, y lloro... Me arrodillo y continúo gritando y llorando en ese salón tan concurrido pero tan vacío a la vez.... Nadie me regala ni una mirada.
Tras calmarme, salgo a un balcón cercano. La luna ilumina las copas de los árboles con su trémula luz y sopla un viento frío pero agradable para mí. Entonces él, mi Wilham, se me acerca. Se ha fijado en mi cara congestionada.
-¿Te sucede algo?
-No, estoy bien

*Lo que me gustaría que ocurriera:
-No, no se te ve bien. No estás bien. Ven, sentémonos.
Me lleva hasta un banco de piedra cercano y, en lugar de decir nada, me abraza fuerte y me dice en voz baja: "llora". Y lloro como si no hubiera un mañana. Y, tras calmarme, me separa de sí y me dice:
-Llora en mi hombro siempre que quieres, siempre estaré para ayudarte.

*Lo que en realidad sucede:
-¿Seguro?
-Sí, seguro.
-Entonces, ¿por qué lloras?
-No sé.
-Pues que sepas que no hay quien te entienda -y se va.


23.9.12

No existe la perfección, dicen


Dicen que
no importan las veces que hemos dejado marcadas las huellas,
sino las que las hemos borrado;
no importan las veces que nos hayamos tropezado,
sino las que hemos mantenido el equilibrio;
no importa que nos hayamos caído,
sino que nos hemos levantado;
y no importa cometer un error,
sino encontrar la forma de enmendarlo.

Dicen que
nadie es perfecto;
y es verdad.
Pero las personas se confunden,
dicen,
y entienden la perfección
como algo cotidiano
y alcanzable
(excepto para ellos).

De nuevo,
dicen que no importa si hemos cometido mil errores,
porque cometemos errores
por naturaleza.
¿Qué mas da
mientras haya alguien que lo entienda?
Eso dicen.

Pero cuando ese alguien se aleja
dejan de decir,
y notamos como va menguando
su presencia,
de nuevo nos sentimos vacíos,
solos,
desnudos y expuestos.
Y ya nadie dice nada.
Nadie se atreve a decir
que los vasos no se vacían,
los papeles no se alisan
y la memoria nunca olvida

Nunca dicen que hay un momento en que
ya no importa lo que hagamos
sino qué hemos hecho.
Eso nunca lo dicen.

22.9.12

Memorias de un Vodka


Una mujer salió de su casa
arreglada,
con el vestido que le dejaba la espalda al descubierto
y esos zapatos de tacón que le hacían daño,
pero no demasiado.

Sus pasos (no ella)
le dirigieron hasta el garito,
aquel que abría hasta altas horas de la madrugada,
donde estaba el camarero simpático
que le decía si no era muy joven para estar allí;
pero no era joven,
sus ojos habían visto mucho.

Pidió lo de siempre:
vodka.
Se deslizaba caliente por su garganta
e iba atontando poco a poco sus sentidos.
Hasta atontar el equilibrio
y el propio sentido del
ser.

Su memoria se vio carcomida por el
mitigante efecto del alcohol
cuando despertó a la mañana siguiente
en cama ajena,
persona ajena,
vida ajena.
Pero todo era suyo:
cama, persona y vida;
tumba, alma y muerte.
Había dormido sola.

De vez en cuando,
muy de vez en cuando,
se preguntaba qué hacía:
vagando de un lado para otro
dándose cuenta, pero sin hacer caso
de que su vodka le hacía olvidar,
pero a la mañana siguiente
se despertaba con resaca
y los mismos problemas.

15.9.12

¡Abiertas las votaciones para el I concurso de "El club de las escritoras"!

¿Recordáis que me apunté a un concurso literario con un poema?
Bien, desde ayer quedaban abiertas las votaciones para dicho concurso, ¡pasaos, leed los distintos poemas y votad!
El poema que envié es Los cuerpos sin dueño. Votadlo si os gusta en la siguiente dirección:
¡Clica!

10.9.12

Diez de septiembre. Día mundial de la prevención del suicidio.

Desde este blog, y con todo mi apoyo, cariño y ánimo, doy a conocer el día mundial de la prevención del suicidio. Es un día muy poco conocido (injustamente), pero muy importante para la concienciación de que hay personas que no pueden superar sus problemas y optan por eliminarse para no seguir cargando esos problemas.
Aproximadamente tres mil personas se quitan la vida diariamente. Es una cifra preocupante, pero más preocupante es que por cada persona que se suicida, hay veinte que lo han intentado al menos una vez. 
El suicidio se ha convertido en una de las grandes causas de muerte prematura. Es muy importante que la gente tome conciencia de este problema, que es real, y no algo imaginario que sólo le ocurre a extraños.


LA TRISTEZA ES UNA ENFERMEDAD MORTAL
DESDE MI BLOG, ÁNIMO A TODAS LAS PERSONAS CON ESTE PROBLEMA

7.9.12

¿Recuerdas la primera vez que nos tomamos de las manos?

Todos los hechos narrados a continuación son absoluta e increíblemente reales.

Hacía tres días que me habías besado por primera vez.
Y de nuevo estabas allí, esperándome. Te vi desde el pasillo de la salida. Llevabas... ¿una rosa? en los labios. Sonreí pensando en qué se te ocurriría hoy para sacarme una sonrisa.
Te di un abrazo, recuerdo, aunque no recuerdo si te besé en los labios. Intenté quitarte la rosa pero la cogiste tú y me dijiste: ¡no!, es un juego; después te explico las normas. Ven.
Echaste a andar calle abajo y, tras unas décimas de segundo estupefacta, te seguí. Andábamos a paso lento, sin prisas, por la acera.
Y recuerdo que me miraste, sonreíste y me tomaste de la mano. Y me acuerdo tan bien porque me dio una especie de escalofrío raro por el costado derecho (ibas a mi derecha, me acuerdo muy bien).

Luego nos sentamos y volviste a poner la rosa entre tus labios y me dijiste que no la podía tocar con las manos, pero te la tenía que quitar. Creo que tu intención era que te diera tal beso que te obligara a soltarla, pero fui más pilla y mordí el tallo para que cayera. Canté victoria demasiado pronto, supongo. Al fin y al cabo, no hemos dejado de besarnos desde ese octubre.

W. S.

Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.

Esas travesuras tontas que, aunque los padres las regañen, ellos mismos las han cometido (hipocresía). Es como Alicia: todos le dijeron que se estuviera quieta y ella siguió al conejo blanco hasta el país de las maravillas. Es exactamente lo mismo.
Porque cuando Alicia es la protagonista, es ingenua y se siete perdida en el país de las Maravillas, el amor, en cuanto aparece, se vuelve ingenuo, preocupadizo, novato y perdido en un torrente de emociones. Además, como el conejo blanco, siempre llega tarde; o, por lo menos, más tarde de lo que a los amantes les hubiera gustado. Se parece al gato de Cheshire porque siempre estuvo ahí, pero nunca lo vimos hasta que se hizo visible. A los reyes de Corazones, porque... en fin, sin palabras. Como la oruga, es sabio pero a la vez está loco, tiene que compensarse algunas veces de algo de cerebro. Los gemelos son como las almas de los amantes, gemelas. Y el grupo de no cumpleaños del amor es que no hay un día en el año para celebrar, sino se celebra todos los días simplemente porque existe.

Besarte, del verbo quiero (análisis verbal)

Yo quiero besarte (y me dejas).
Tú quieres besarme (y lo hacemos).
Ella quiere besarte (pero tú sólo me quieres a mí).
...
_______________________________

Besarte, dulce querer
del alma humana.

Besar:
Impersonal -no hay quien lo iguale-,
primera conjugación -no hay manera de no tenerle en primer lugar-,
bisílaba -amor son dos-,
del verbo querer.

Yo (te) beso:
Primera persona -me gustaría ser-
del singular -como él-
del presente simple -y pretérito y futuro perfectos compuestos por nosotros-
en modo indicativo -o imperativo; siempre estuve destinada a conocerte-
del verbo querer.
Al que se le ha agregado
el pronombre personal -tunombre-
indirecto -o directo a sus labios-
"te" (quiero),
de segunda persona -mentira-
del singular -amor-.

Besarte, del verbo quiero.
Besarte, quiero.
Quiero besarte.
Perífrasis querer besarte.
Te quiero besar.
Te quiero.
Te.
Tú.

25.8.12

I Premios El Club de las Escritoras

¡Buenas!
Vengo a anunciarles otro concurso (sí, otro más) al que me presento, también en la modalidad de poesía con Los cuerpos sin dueño (otra vez, ya que el concurso de papel de tinta negra no lo gané). El concurso lo organiza El Club de las Escritoras y, como siempre, agradecer a Dulce su iniciativa de darles oportunidades a las escritoras amateur.

Sin más, pongo las bases de la modalidad a la que me presento (clic aquí para ver todas las bases).




BASES DEL CONCURSO

1) Para particiapar, debes de ser socia del club de las escritoras (incluso aquellas que sean presentadas después del comienzo de este concurso y antes del 10 de Septiembre), o pertenecer a la sección "Ellos También Escriben".

¡Ya soy socia!
2) También debes ser Seguidor/a de al menos tres de mis blogs.
Lo soy.
3) Y debes de estar predispuest@ a anunciar el Concurso en tu Blog o en cualquier otra red social.
Eso mismo hago.


*Premio A La Mejor Poesía

1) Más de 3 Estrofas.
Tiene 8
2) Temática Libre.
Habla un poco sobre mí, mis gustos y mis no-gustos, un poco a nivel existencial.
3) Haber Sido Publicada En Un Blog.
En este mismo, je, je.
4) Solamente se aceptaré una poesía por participante. 
He aquí la única
Para Mejor Poesía, Debes Poner El Enlace De La Poesía Que Entra En Concurso.

23.8.12

¿Cómo estas?

Basado en algo que ocurrió hace aproximadamente un año y medio.

-Buenas, ¿cómo te encuentras? ¿Estás bien?
-¿Eh? Hola. Sí, claro. ¿Por?
-Tienes mala cara.
Claro que tengo mala cara; si no he dormido, no he soñado, no he volado entre mis ilusiones. Si ya no me quedan ilusiones, ¿cómo pretendes que esté bien?
Pongo sonrisas lacrimosas en la cara destrozada por los balazos que un francotirador me va metiendo en cada esquina que doblo en la vida. ¿De qué me sirve sonreír cuando se ven las marcas del delineador de ojos corrido en mi cara? ¿Para qué, si lo único que quiero es sacar mi mal afuera? ¿Por qué me siento sola, aunque no esté sola, aunque mil personas rellenen mi vida? ¿Por qué me siento tan estúpida, incapaz, inútil, impotente ante una barrera que otros ni siquiera tienen? No entiendo por qué soy así. Por qué siento esa especie de vacío interior CONSTANTEMENTE hasta el punto en que me impide respirar y me hace tirarme del pelo y darme golpes contra la pared hasta que me encuentro demasiado cansada y mareada como para seguir despierta. No sé por qué hago muchas cosas inútiles que hago. No sé nada.
Por qué me ha tocado a mí vivir los episodios que me han tocado desde que tengo memoria es algo que me pregunto todos los días. Hay tantas cosas que no entiendo y no sé, y tantas cosas tan fáciles que podría hacer para librarme del maldito sufrimiento que me atenaza día sí y día también que siento miedo. Tan fácil sería acabar con todo como tan difícil pensar en quién dejaría al otro lado con una parte de la vida destrozada.
Simple y llanamente, mi vida se puede resumir en dos palabras: ¿por qué?

20.8.12

II Premios Papel De Tinta Negra (concurso)

Bueno, me he presentado a este concurso que he encontrado gracias a El club de las Escritoras y agradezco que haya gente que haga este tipo de cosas para los bloggeros del tres al cuarto como yo, je, je.
Os presento las bases del concurso de poesía, al que yo me presento con Los cuerpos sin dueño, link y demás. Las bases de otros concursos (mejor microrrelato, mejor bloggero, etc, en el link).




Papel De Tinta Negra 

Clic para entrar al blog

Bases completas del resto de premios

Bases generales.

1) Tu Blog Debe Llevar Abierto Más De 8 Meses.
Llevo en este blog casi tres años.
2) Debes Ser Seguidor Del Blog Antes Del Final De Los Premios.S
Ya me hice seguidora.
3) Debes Tener Un Blog Original. (Este aspecto quedará bajo mi punto de vista).
La forma de describir los sentimientos pienso que es bastante buena, para lo que hay por ahí (que los habrá mejores).
4) Deberás Tener 20 Seguidores Mínimo.
Somos 36 (fiesta).
5) Haber Comentado En Papel De Tinta Negra 8 Veces.
¡Hecho!
6) Estar Predispuest@ A Anunciar El Concurso En Tu Blog.
Eso estoy haciendo, je, je.


Bases del concurso de poesía

1) Inédita.
Lo es, tan sólo la he publicado aquí y en mi Tumblr
2 ) Más de 3 Estrofas.
Tiene 4. (Voy al límite).
3) Temática Libre.
Versa sobre cómo vive una persona la sensación de pertenecer en cuerpo y alma a alguien y que ese alguien se desprenda de ti.
4) No Presentada A Ningún Concurso.
No ha sido presentada
5) Haber Sido Publicada En Un Blog.
En mi blog personal (éste).
Para Mejor Poesía, Debes Poner El Enlace De La Poesía Que Entra En Concurso.

Cicatriz=historia

Todos tenemos cicatrices.
Todos tenemos historias.

Una persona es su pasado. Todas las conductas son aprendidas y, la mayoría, mecanismos de defensa. Nadie puede pretender que, de un día para otro (como quien dice) una persona olvide todo su pasado porque su presente sea mejor. El pasado siempre estará ahí, latente, reviviendo en cada recuerdo. Los años no se cambian por meses, sino por años. Un día es igual a un día. Y las cicatrices tardan en curar.
En mi cuerpo hay muchas, muchas cicatrices; algunas que tan sólo los ojos que supieron que en su día sangraron mucho y durante muchos días seguidos pueden ver. Pero aunque las cicatrices estén curadas y casi invisibles, esa piel será más sensible durante mucho más tiempo después de desaparecer la cicatriz. No eternamente, pero sí durante mucho tiempo.
No digo con esto que el esfuerzo no sea efectivo, que lo es, y mucho. Pero el dolor ha sido más prolongado.

Te besaría ahora mismo si pudiera

Pero tengo que esperar trece días. 

Dicen que el trece es el número de la mala suerte, y vaya si lo es, porque hoy tengo la mala suerte de echarte más de menos que en todo el verano junto, más de menos que nunca. Tengo muchas ganas de verte tras estos casi dos meses ya (dentro de ocho días son dos meses) y no tienes ni idea de lo que siento cada vez que pienso en ti. Es una mezcla de felicidad y tristeza; felicidad porque queda menos y tristeza porque ya ha pasado mucho.

Ha sido duro este tiempo y espero que nunca tenga que volver a ser tanto. Dicen que el tiempo y la distancia no son nada cuando se ama, pero los vientos van haciendo mella en el lazo que nos une y la distancia que nos separa.
Ya sólo queda el tramo final, casi me veo bajando del ferry e intentando divisarte entre la multitud. Sonrío cada vez que lo pienso

No quiero hacer daño nunca más

Había una chica cuyo trabajo era llevar una bandeja con utensilios y figuras de cristal para aquí y para allá. Ella no tenía mucho equilibrio, y muchas veces se le caían los cristales y se partían en muchos pedazos y ella, llorando, los recogía con la cabeza gacha y los pegaba, y no dejaba de llorar hasta que los ponía otra vez en la bandeja y se alzaba; pero, claro, al estar pegados no se veían igual que al principio, y el jefe de la chica estaba cansado de escucharla decir que tendría más cuidado y más equilibrio para no volver a tirar nada de la bandeja. Pero no sabía cómo mejorar su equilibrio.
Hasta que un día, harta, se miró al espejo y se dijo:
- No quiero ser siempre la chica que tira las copas.
Y poco a poco, muy poco a poco fue cambiando: primero las piernas, las hizo más rectas y fuertes para no tambalearse al tener mucho peso y sentir que no puede con él; luego el torso, lo hizo también más fuerte para poder soportar los golpes que le daba el viento de la vida y que la dejaban sin respiración; luego los brazos, los hizo más ágiles para poder atrapar las figuras de cristal en el aire y evitar que cayeran al suelo y se rompieran, y no verlos caer y permanecer impasible, como siempre; y por último los oídos, donde se encuentra el sentido del equilibrio, porque hay que aprender a escuchar para mejorar y cuanto más escuchaba la chica y más se abría a lo que otros le decían, más errores descubría en su forma de llevar las bandejas y sabía que, a pesar de los errores cometidos, aprendería a pegar bien sus figuritas para que no se notara que se habían caído y fuera como si nunca hubiera pasado nada y aprendería a llevar bien la bandeja.

Ella sabía que no haría falta cambiar de chica, que ella podía ser perfecta para ese trabajo y que si prestaba atención y cuidado a esas figuras de cristal llegaría un día que, si se le caía una, no importaría porque las demás llevarían mucho tiempo intactas y, a parte, la sabría pegar.

17.8.12

¿Alguna vez alguien te rompió el corazón?

Hasta que no lo sientes en tu propia carne no sabes qué es un corazón roto o resquebrajado.
Un corazón roto o resquebrajado se define como un dolor vacío e intenso (ni siquiera real) en el pecho a la altura del corazón. Se define como dejar de respirar durante unos segundos y que las lágrimas caigan solas sin tener siquiera que parpadear. Como dejar la boca abierta sin ni siquiera salivar o sentir un repentino nudo en la garganta que te dificulta incluso el respirar.
Causa: normalmente, palabras hirientes por parte de un ser muy querido (normalmente de ese pequeño círculo llamado "de personas imprescindibles") al que quieres demasiado y te duele la razón por la que sus palabras te hacen daño y, además, éstas mismas.
No hace falta que sea un final ni un último adiós para sentir eso. Puede ser cosa del día a día e irse acumulando, incluso hasta el punto de sacar a la persona que te hace daño del círculo de personas imprescindibles sólo para que no te duela tanto. Hasta llegar a odiar. 

Lo malo es cuando acumulas pequeñas grietas.
Porque si algo se resquebraja demasiado se acaba rompiendo. Y volverlo a pegar no es tarea fácil.

8.7.12

Nivel de amor

Cuenta los rayos de sol que cubren las sombras.
Cuenta las sombras que hay en todas las noches.
Cuenta las noches que todos los planetas tienen.
Cuenta los planetas en los que llueve.
Cuenta las gotas de lluvia que caen en cada ola.
Cuenta las olas que rompen cada segundo.
Cuenta los segundos que quedan hasta el fin.
Cuenta los fines que tienen las historias.
Cuenta las historias de las personas que existen, que no y que han existido.
Cuenta las personas que han amado en la Tierra.
Cuenta las tierras y parajes donde alguien guarda un recuerdo.
Cuenta los recuerdos que se formen de sentimientos.
Cuenta los sentimientos que caben en un corazón.
Cuenta los corazones en los que caben ilusiones.
Cuenta las ilusiones que los niños aún poseen.
Cuenta los niños que no desvían la mirada.
Cuenta las miradas clandestinas que se lanzan a los ojos de un amor.
Cuenta los amores que se han vivido en el Universo.
Cuenta los Universos que se regalarían como una flor.
Cuenta las flores que existen en los prados.
Cuenta los prados que han visto besos.
Cuenta los besos que se han dado con amor.

Cuenta todo lo que cuentes, pues lo contado no será suficiente:
nada puede describir verdaderamente el nivel de amor.

30.6.12

La distancia que nos separa es la misma que nos une

A través del mar, viajando, veo infinitos recuerdos de todo un año. Recuerdos hermosos, recuerdos tristes, pero recuerdos importantes para mí. Todos tienen su significado y todos son especiales, todos son suyos y míos y los extraño a todos.
Extraño su olor, sus labios, su mirada y esa forma de apartarme el pelo de la cara y secarme las lágrimas cuando lloro. Sus abrazos, sus caricias, sus cosquillas e incluso sus enfados. Echo de menos cómo me besa o cómo se ríe de mí. Echo de menos la sensación de embriaguez que me producía su presencia y estar apoyada en su hombro. Los helados en la playa, cuando nos tiramos arena o me entierra para hacerme cosquillas en los pies. Hacer el amor, que aunque él diga que no es romántico, sí lo es; sentir la unión entre nuestros cuerpos, sentir que le amo, que es el único en el Universo que podría hacerme sentir así. Yacer juntos en la cama sin más ropa que nuestras pieles. Vivir. Echo de menos vivir con él.
Aún lloro cuando recuerdo nuestros últimos momentos juntos. Cuando, en la cama, me dijo que le diera la mano y puso en mi palma algo. Su anillo, el que simboliza su compromiso de hacerme feliz, el que simboliza nuestro compromiso. No puedo imaginarme dos meses sin un solo roce de sus labios en mi piel. 
Le echo de menos, en general. No quiero contar los días que faltan para vernos. No lo haré. Nadie me hace sentir lo que él en este mundo, sé que me esperará. Confío en él. Le amo

9.5.12

Los cuerpos sin dueño


Entre noche y noche,
entre copa y copa,
en el período que ni ebria ni sobria,
ni cuerda ni loca,
ella piensa.

Ella dejó su palabra
en el recuerdo
de un beso mal dado
y un móvil mal colgado;
ella escucha el silencio
esperando que el pitido de la línea cese,
desaparezca de su cabeza
y su memoria torturada.

Un buen o mal día se encontraron
“¿Qué ha sido de ti, qué has hecho con tu cuerpo?”
Y ella, melancólica,
mira la sombra de lo que fue, esquelética, gris y cansada,
ve sus pulmones negros, su cerebro maltrecho y el hígado destrozado
y su piel acariciada por innumerables manos.
“Bueno,” dice “no era mi cuerpo.
Ese cuerpo era tuyo. No es mío.
Ahora es cuerpo sin persona
y persona sin alma.
Porque una vida no es vida si le falta media,
y el cuerpo busca su persona, pero no le queda.
Se fue tras el alma, y ésta tras un beso,
y ahora busco a ciegas mi media vida
porque me hago vieja, estoy por morir y no sirvo.”

Esa noche, copa a copa, labio a labio,
compartieron palabras, vivencias y cama.
Él pagó como otros y se despidió con un “suerte”.
Qué ironía. Qué suerte esperaría
a un alma perdida.
Ella, persona, se alejó aún más del cuerpo
aquel que ya no le pertenecía.

29.4.12

Echando mierda.

Echar mierda. Eso necesito.
No sé dar la razón de por qué escribo esto ni mucho menos aquí, pero antes cuando os contaba mis basuras y algún que otro seguidor me escribía un mensaje podía sentirme mejor. Pensaba: si alguien que ni me conoce me desea el bien, quien me conoce ha de desearme aún mejor.
Me siento un error.
No sé expresarlo de otra manera, ni sé decir más. Sólo que fallo en todo.

29.2.12

Somos yo y mis paranoias

Cosa cierta número uno: las personas se mueren.
Cosa cierta número dos: los jóvenes no deberían morir.
Cosa cierta número tres: cuando sabes que te vas a morir, te das cuenta de que te importan más las vidas de otros que la tuya propia.


15.2.12

Y en la sombra de las olas...

Él dijo:
-¿Qué soy yo para ti?
Y ella estuvo mucho tiempo en silencio viendo cómo el sol se ponía tras las montañas y sus reflejos destellaban sobre el mar, pero pasado un tiempo contestó:
-Eres... eres la principal razón por la cual día a día me digo a mí misma: oye, la vida vale la pena; sigue viviendo, le tienes a él. Eres como el perro de un ciego, el bastón de un cojo o los brazos de un sordo.
Y lo que dijo era verdad.
Él sonrió y la besó.

Dejaron el candado cerrado en un lugar donde nadie se le ocurriría ponerlo, prometiéndose entre ellos que lo cambiarían de sitio durante el resto de su vida, iría por la isla, por toda España y por Europa. A Roma, a la fuente de Trevi; o a París, al puente de los candados. Sabe Dios dónde morirá ese candado. Quizás en ningún sitio; quizás, como el amor, viva para siempre.

15.1.12

+48h.

Me siento abatida en la banqueta del piano. Tengo un nudo en la garganta. Abro la tapa y dejo las blancas teclas al descubierto. Las miro con pena.
Hinco los codos en el piano y me agarro el pelo. Suena un acorde quejicoso y lastimero. Mis lágrimas mojan las brillantes teclas. Lloro en silencio.

Hay cosas que creo: creo que nunca se curará el hambre en el mundo, las personas son más infelices cuanto más tienen, las guerras son naturaleza humana, prostituirse por agua es triste, el arte no debería tener precio, las personas buenas mueren, el cáncer es incurable, nadie debería llorar en silencio y ningún niño merece ver llorar a su propio padre.

Sin embargo, no creo en la gente, ni en sus mentiras; no creo en la suerte, el destino, o Dios. Sólo creo que el mundo está formado por un hatajo de seres insensibles con complejo de personas.

14.1.12

Cómo convertirse en un ser insensible

Siento una presencia inquietante entrar en la habitación. Es una habitación de paredes blancas, sofás blancos y una mesita de café blanca. Parece un maldito loquero. En la puerta hay un rótulo que pone "habitación de los sentimientos". El problema es que estoy yo sola.
Hacía tiempo que no me encontraba sola en este cuarto. Unos meses..., desde antes del verano, quizá. Hasta hace una semana, siempre había estado acompañada por Tristeza, Felicidad, Enfado..., a veces por varios de ellos a la vez, casi siempre era así. No todos eran buenos conmigo, pero al menos no estaba sola, y cuando venía alguno a hacerme el mal, siempre aparecía otro que fuera mejor para mí.
Sin embargo, hoy me he sentado en el sillón y no hay nadie conmigo. Estoy sola, vacía, sin sentimientos dentro de mi ser.
Quiero llorar, pero como Tristeza no está, no puedo; quiero gritar, pero como Rabia no está, no tengo la posiblidad. Quiero morir, pero como no tengo sentimientos ni siquiera la Parca quiere visitarme.
Hoy, más de la misma bronca de hace un tiempo. Creo que he batido todos los récords de deshidratación por lagrimeo, de número de lágrimas soltadas sin parar o de tiempo llorando seguido.
Me espera un fin de semana genial. Ni siquiera recibiré un mísero abrazo hasta el lunes... Hasta que lo vea a él y pueda lanzarme a sus brazos.