Mi razón de ser

Escucha...
¿Oyes el silencio?

Mira...
¿Ves la oscuridad?

Huele...
¿Percibes el dolor?

Toca...
¿Sientes el miedo?

Prueba...
¿Saboreas el amor?

Siente...
¿Te atreves a hacerlo?

Mis mininos

Búscate

11.8.11

Down, down, down.

Me siento en la parte de atrás del teatro y espero a que empiece la función. Quedan exactamente quince minutos. El lago de los cisnes.
Miro al asiento vacío que hay a mi lado mientras el teatro se va llenando. Estoy cansada de esperarla aquí, allí, en todos los sitios. Estoy harta de esperarla siempre. Pero no en el modo en que ella lo dice, sino en otro.
Desde siempre que tengo memoria, la persigo. Esperaba que en la ultima fila de este teatro la encontraría, pero al parecer, otra vez me ha engañado y se ha escapado de mí. Pero sigo esperando y esperando a que llegue, ha prometido encontrarse conmigo. Aunque no lo hace.
Acaba la función y me doy cuenta de que me ha vuelto a engañar y no tiene sentido seguir esperando, pero una vez me intento levantar, no puedo. Estoy atrapada en la butaca, me hundo, pero al poco tiempo desisto de levantarme, me puede la impotencia y la desesperación. ¿Para qué intentarlo? Pensaba que ella me ayudaría, pero está dejando que me ahogue. Y nunca, nunca me ha respondido ninguna de mis preguntas.
En el fondo siento que todavía espero encontrarla aquí. En el fondo no quiero irme. Clavo las uñas en la butaca y pienso que, si me voy ahora, nunca la reencontraré; si abandono ahora, todos mis deseos no serán nada.
Una vez más miro al techo y mantengo la esperanza, pero el suelo me traga a mí y a mi butaca, y mis esperanzas se disipan a medida que dejo de ver la luz. Pensé que me podría salvar, pero ahora me hundo y me muero. Y nunca sabré por qué ella no quiso encontrarse conmigo.
Todo está negro y me siento perdida. Me tapo los oídos con las manos, porque ahí está de nuevo jactándose de que no la he encontrado. No quiero escucharla reírse de mí.
¿A quién?
A la felicidad.

6.8.11

Regreso

Ha pasado más de un mes desde la última vez que renové este blog.
La verdad, simplemente la ausencia de sentimientos en mí (una de las claves de este blog) han hecho que pierda las ganas de escribir y seguir dejando verme por aquí.
Creo que es hora de recomenzar y escribir realmente sobre sentimientos, letras y canciones. Porque son mis columnas, mi arte.
De nuevo aquí llega con nuevas pilas Mae Taras.
Perdonad los últimos meses, he estado muy ausente, pero ya vuelvo. Además, con blog nuevo: