Mi razón de ser

Escucha...
¿Oyes el silencio?

Mira...
¿Ves la oscuridad?

Huele...
¿Percibes el dolor?

Toca...
¿Sientes el miedo?

Prueba...
¿Saboreas el amor?

Siente...
¿Te atreves a hacerlo?

Mis mininos

Búscate

28.9.10

Algo.

Siento haber estado tan desaparecida, tanto para comentar blogs como para renovar el mío. Últimamente apenas cojo el ordenador y cuando me conecto tan solo aprovecho para hablar con mis amigos...

En fin, mis mil disculpas y decir que no tengo inspiración para escribir absolutamente nada...

21.9.10

Tortura

Y lo peor es que sé perfectamente que mi número de posibilidades es igual a cero.
nulo.
nada.

Pero aún así, sabiendo que es un manipulador, sigo poniéndole en la cima de mis pensamientos.
¡Se cree que puede controlarme!
¿Y sabéis qué es lo peor?
Que sabe tan bien como yo que es verdad.

P.D.: para más información sobre este pequeño gran trabe: quiero pero no quiero. Es algo parecido a lo que me sucede ahora; quiero estar contigo, pero no acabar como la última vez.

19.9.10

Piérdete

Sábado, mediodía.
Veo llegar a mi ex, A**. Me quedo totalmente embobada, no me espero para nada que venga. Aunque ni siquiera me saluda.
Más tarde, en la piscina, comienza a salpicarme y molestarme, entonces es cuando "reparo" en su existencia y le abrazo como buenos amigos que somos, después de medio año sin vernos. La conversación transcurre bien: qué tal; bien qué tal tú; nah, no me como una rosca, tú qué tal con tu novia... Como buenos amigos que somos, ¿no?
Después de la piscina nos sentamos en las mesas de billar con otra amiga, M*****. Comenzamos a vacilarnos entre nosotros y nos reímos mucho. Le cuento a A** lo que me pasa con el chico que me está molestando, y se pone algo serio. Me dice que no me dirá que se lo diga a nadie porque él sabe perfectamente que si digo algo otra vez posiblemente me pegará en clase. Al contrario, me da una especie de clase de defensa personal, para que sepa defenderme si me pega (cosa que no voy a saber hacer)... Más tarde, ya hacia la noche bien entrada, nos despedimos y nos marchamos.

Domingo, mediodía.
Hablo muchísimo con él, me doy cuenta que me estoy enganchando y me da igual, pero mi encanto se desvanece cuando me dice que se irá a las tres a la ciudad.
-¿Tan pronto? -le pregunto. Me contesta afirmativamente, y mi cara se ensombrece un poco.
Luego, cuando se fue a recoger sus cosas para marcharse le grito:
-¡Eso, eso! ¡Márchate con tu novia! -entonces es cuando se vira, me observa detenidamente y yo me doy cuenta de que la he cagado, pero mucho. 
-Aaaaay, que la niña esta celosillaaaa... -me dice con voz melosa. 
-¡No estoy celosa! -le chillo en la cara.
-¡Eso es lo que tú dices! -seguidamente se marcha a recoger sus cosas.
A las dos y media aproximadamente, yo me encuentro tumbada en la hamaca, pensando en el fatídico lunes y en la gran cagada que había hecho antes.
-Qué, ¿pensando en tus cosas?
Me sobresalto al oír su voz.
-Pero ¿tú no te ibas?
-Dentro de un poco -se sienta en la hamaca de enfrente, mirándome fijamente. Me incorporo y me siento mirándole de frente-. ¿Qué te pasa? -pregunta al cabo de un rato.
-Nada.
-Ya, claro, y yo me lo creo y todo, ¿no?
-Créetelo.
-¿Es por el gilipollas aquel que te perseguía?
-No, no, no es por eso -ahí me comporto como una tonta, ¿por qué no le dije que sí y ya estaba?
-¿Y entonces?
Está un rato insistiéndome hasta que le digo:
-A**, vete a la mierda un rato, ¿quieres?
-Venga -alarga la mano y la enreda en mi pelo, cerca de mi oreja. Un escalofrío recorre mi espalda-. Sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad?
-Déjalo -le aparto la mano pero ella vuelve a su sitio inmediatamente, acariciándome la mandíbula y el pelo-. Si ni siquiera te importa.
-Si me importa. Tú me importas.
-Anda ya, ¿tengo que creérmelo?
-En serio, me importas.
En ese momento le llaman y se tiene que ir...
-Piérdete -le susurro en voz suficientemente alta como para que me oiga.

P.D: Lara, perdona por ser tan horriblemente pesada con esto... 

17.9.10

Una broma no hace gracia a todos

'Yo dije que la vida era una broma, no que me hiciera gracia.'
Una interesante frase que encontré en el Tuenti de A** (si hay alguien por aquí que no sea de España, sepa que Tuenti es algo muy parecido a Facebook).
Sí, en muchos sentidos puede ser una broma: la gente se ríe de lo que dice otra gente, de lo que hace otra gente, de lo que le gusta a otra gente.
Pero... a esa otra gente no le hace gracia.

Absolutamente ninguna gracia.

16.9.10

Esto va por mi última entrada

Hoy hubo hora libre...

¿Qué paso? Se nos acopló M*****. Yo estaba furiosísima, ¡¿es que no hay suficiente patio, tiene que ponerse con nosotras?! Pues parece que sí.
Como era inevitable, comenzó a insultarme; y como soy orgullosa, respondía sus insultos. En una de éstas, solté:
-Qué, ¿es que me vas a pegar otra vez? -pensando que al menos se callaría. Me equivoqué.
-¡Ja, ja, ja! Como me molestes demasiado voy a pegarte el triple de fuerte que la última vez.

Sinceramente, no tengo ganas de volver mañana al colegio...

P.D: escuchad la canción...

P.D2: Lara, ¡¡¡¡¡¡¡feliz Amigersario!!!!!!!

14.9.10

Today

Bueno, no fue tan malo... 
Me ha tocado con un par de personas que preferiría no tener que ver por las mañanas, pero bueno, podría ser peor... La mayor pega es que tengo que aguantar a una de las personas más odiosas en mi clase (otra vez). ¿Os podéis creer que según llegué al colegio ya estaba diciéndome de todo...?
En fin, supongo que seguirá siendo así de insoportable. Y pensar que el año pasado aún lo soportaba...
Creo que esto no ha quedado del todo claro... Lo explicaré con un poco de claridad.

Veamos, comenzó a caerme mal porque no paraba de obstinarse en que él siempre tenía la razón y no atendía a lo que yo le decía. Luego me empezó a llamar creída porque decía que me pensaba la diosa del mundo (no hay nada más lejos de la realidad) con mis paranoias y trabes y tonterías de "niña pequeña" (vale, a veces soy algo infantil y puedo llegar a ser enormemente pesada, pero no creo que sea para tanto).
Nos empezamos a llamar más mal y un día que me había quedado en el recreo a estudiar en clase (estaba penada, lo reconozco), cuando sonó el timbre, entró mi mejor amiga con mala cara. Me dije a mí misma que le preguntaría qué le pasaba cuando terminara de leerme el parrafito de historia. 
Justo entonces se me puso delante, a tan sólo unos centímetros de la cara. Me empezó a dar la tabarra con que si tu amiga tal, que si tu amiga cual, pim, pam. Al cabo de un rato escucharle y hartarme de verlo a unos centímetros de mí, le dije: 
-M*****, o te apartas o te hostio.
No me hizo caso, le avisé dos o tres veces más. Luego estampé mi mano en su cara, se oyeron unas risitas por lo bajinis de algunos compañeros cercanos. Pensé que M***** se apartaría, pero no lo hizo. Al contrario, me agarró las muñecas y me estampó contra la pared (mi silla está al lado de la pared, sí, pero aún así dolió; aún recuerdo el sonido que hizo mi cabeza contra el azulejo). Intenté debatirme, e intenté gritar para que alguien de la clase reaccionara, pero todos miraban, quietos (no sé si por puro nerviosismo o por expectación). Lo único que salió de mi garganta fue un gemido lastímero. Intenté apartarme hacia un lado, en un intento por zafarme de sus manos, pero no soy una persona precisamente fuerte, y lo único que hice fue resbalar hasta que mi cuello quedó en el respaldar de la silla. Sentía la presión de su cuerpo contra mi espalda, haciéndome daño en un hombro y en el cuello contra el respaldar de la silla. De pronto, alguien de la clase reaccionó, A** L**** y A** R****** (estos son nombres y apellidos, sólo por información) lo sacaron de delante de mí mientras yo me agarraba el cuello y el hombro, dolorida...

Esto es lo que sucede. Curiosamente los profesores no hicieron nada al respecto, tan sólo intentaron hablar con nosotros (qué fácil fue evadir sus preguntas)... Desde entonces no aguanto a ese niñato.

Bueno, ya estoy enroyándome a hablar y hablar... Os dejo aquí la entrada.

12.9.10

El martes.

De nuevo, todo comenzará. Con el instituto, llegarán mis amigos, claro (tampoco son muchos, las personas en las que puedo confiar se pueden contar con los dedos de las manos); pero también llegarán los indeseables, toda la gente que habla de mí por detras, o, como A****, que me insultan a la cara y me tratan mal. Llegará toda la gente-de-los-cojones que me amarga a veces la vida (sí, con eso aparte de alumnos me refiero a los profesores) y etc, etc, etc.
En fin, lo de siempre.
Gente de los cojones.

10.9.10

Posdata.

No tengo musas que me ayuden a escribir,
no puedo ver, sentir u oír.
No tengo nada a lo que aferrarme,
mi inspiración está por abandonarme.

Fue un arranque de inspiración, siento llevar varios días sin escribir nada, pero bueno, estoy bastante atrofiada con esto de la putísima vuelta a clase... En cuanto se me pase el síndrome postvacacional, volveré, lo prometo.

5.9.10

Qué significa para mí el amor

No es algo en lo que se pueda no pensar, porque sé que es imposible. No es algo fácil de olvidar, sé que es complicado. Ni siquiera es fácil de entender, posiblemente nadie en el mundo lo entenderá jamás.

Para mí, el amor es como el aire o el mar; viene, va, vuelve; olvida y te hace recordar; pasa, se sucede y se repite. Es algo muy pequeño donde todo cabe: corazones, sensaciones, idioteces, besos y caricias; todo cabe dentro del amor. Es un mundo donde las historias nacen, mueren, reviven y se destrozan en pedazos una y otra vez. Es un torbellino en el que todo da vueltas, se confunde y se distingue de manera confusa. Es un ojo que no sabe ver, que se le enseña con pequeñas grandes esperiencias.

Ante todo, es algo grandioso.

Aquí os dejo otra empalagosidad tontería entrada de Mae...

2.9.10

Melancolía crónica

Los días en los que, con infinita parsimonia, recoges retazos de pequeñas preocupaciones. Piensas y no sabes qué hacer para dejar de hacerlo, y pensar te duele, porque tus pensamientos se dirigen a una única persona que ocupa por completo tu mente. Y se acumulan las dudas y las preocupaciones, todas tus preguntas hechas y sin hacer. Te duele el pecho, y no sabes que hacer para llenar ese vacío que se ha instalado ahí. Te hartas de ello y te concentras en subir el volumen de la poco ruidosa música y atender a las múltiples conversaciones que llevas en Internet.
Es tarde -concretamente, son las tres y media-, tienes sueño y decides irte a la cama. Apagas el ordenador y te deslizas bajo las sábanas silenciosamente, aunque en realidad no te hace falta no hacer ruido. De nuevo empiezas a pensar en idioteces. Algo se apodera de ti, notas los músculos de los brazos como si quisieran liberar energía y te sientes extrañamente mal. Otra vez el vacío ocupa tu pecho; ¿qué es esto? te preguntas. Das vueltas y vueltas en postura fetal sin poder dormir, estrujas la tela del pijama y de las sábanas, sin saber qué hacer para llenar ese hueco que quebranta tus nervios. Sudas y pones una expresión de sufrimiento en tu cara, aunque en realidad nada te duele. Simplemente no encuentras sentido a tu existencia en ese momento y con ese extraño vacío que se va adueñando de ti. Casi te sientes morir. Coges un cojín y, sin motivos, lloras y gritas en él para desahogarte de algo casi inexistente. Después, caes pesadamente en el colchón -éste sin sábanas ni edredón, ya que en tu delirio los has tirado al suelo- y duermes instantáneamente.
No es una buena ni apacible noche, te despiertas a cada rato y vuelves a caer en un sueño demasiado ligero como para ser llevadero. Al día siguiente te despiertas de mal humor y extrañamente triste, pero no dejes que eso te venza, porque la melancolía, una vez se instala en ti, ya nunca se va. Créeme, lo sé por experiencia...

A mi buena amiga Marly, con cariño y ánimo.

1.9.10

Felicidades :D

A mi mejor amiga/compañera-de-clase/psicologa/recogedora-de-los-trocitos-de-mí-cuando-me-muero/aconsejadora/todo-lo-que-necesito.


Se te quiere ^^
Lara Nidea Alvao

No te fies de las calles

Esto es sólo un experimento, opinad... Si eres un chico, cambia los adjetivos o ponte en piel de una chica, ¿ok?

Es de noche y llueve. Caminas sola por la calle. Tu sudadera negra te va unas cuantas tallas grande y está empapada. La capucha subida oculta tus rasgos. Vas cabizbaja.
"Vale, sí, lo he hecho, pero no aguantaba más" piensas. Un tintineo suena detrás de ti. Se te han caído las llaves de la casa de la que te has escapado. Las recoges suspirando y sigues tu camino hacia ninguna parte.
-¡Eh, piva! -te llama una voz masculina. Levantas la cabeza-. Sí, tú, ¿qué hace una pivita como tú a estas horas de la noche en la calle y lloviendo?
Aprietas el paso. No te fias de los chicos que te llaman por la calle a altas horas de la noche.
-Pero contesta, mujer, no seas antipática -el joven se acerca a ti y se pone a caminar a tu lado- ¿qué te trae por estos lares?
-Nada -contestas, apática.
-Venga, piva, relájate, que no soy mala gente -el joven sonríe casi amablemente.
-¿Qué parte de nada no entiendes? -sigues caminando rápidamente con malhumor.
-Eh, a mí no me hables así, pivilla; que por muy guapita que seas yo tengo mis límites -se situa enfrente de ti, cerrándote el paso.
"Mierda, este tío sabía lo que hacía" Piensas cuando observas que estás en un callejón sin salida. Intentas hacer un pequeño truco que has aprendido en la clase de Jiu Jitsu para zafarte del chico.
-Ja, ja, ja, yo también sé Jiu Jitsu, pequeña -el chico sonríe, malicioso, mientras te agarra por las muñecas sin que puedas soltarte-. Eres mona, ¿sabes, piva? ¿cómo te llamas?
-Eso no es de tu incumbencia.
-¿Cómo que no? -te echa contra la pared de un empujón y se aplasta contra ti, peligrosamente cerca, vuestras caras apenas separadas por unos centímetros.
Suél...! -el joven te tapa la boca. Sonríe y percibes en su aliento el olor de los porros. Seguramente está colocado.
-No nos interesa que nos oigan, ¿verdad?
En ese momento percibes otra voz, también masculina.
-Fred, déjala, qué más te da.
-Tío, que se me ha puesto chula, la pivita esta.
-Sí, tío, pero qué mas te da. Si la chiquilla tampoco tiene mucho que aprovechar... -te mira de reojo.
-¿Y qué más da? Fijo que es virgen -se aprieta un poco más contra ti y te besa.
-Fred, déjala.
Fred paró contigo un momento para contestar rudamente.
-No -intentas soltarte desesperadamente cuando notas sus manos por debajo de tu sudadera y tu camiseta, y otra vez sus labios contra los tuyos.
En ese momento, el recién llegado le propina un puñetazo al tal Fred, rompiéndole el tabique.
-¿Pero qué haces, gilipollas? -Fred está medio grogui en el suelo.
-¡Corre, tú! -te grita el otro. Obedeces, pero coges el brazo de él sin pensarlo.
Corréis por media ciudad, intentando dar esquinazo a Fred. Al fin lo conseguís, en el metro.
-¿Cómo... te... llamas? -preguntas.
-Soy... Paul.
-Me llamo... Tammy, encantada -dices bajando la cabeza y extendiendo una mano, acorde con tus exquisitos  modales de la clase alta.
Y caes rendida de cansancio en sus brazos.