Mi razón de ser

Escucha...
¿Oyes el silencio?

Mira...
¿Ves la oscuridad?

Huele...
¿Percibes el dolor?

Toca...
¿Sientes el miedo?

Prueba...
¿Saboreas el amor?

Siente...
¿Te atreves a hacerlo?

Mis mininos

Búscate

31.3.10

Cobarde

La desesperación me embarga. Fue verte allí, con él, y saber lo que iba a pasar. No quería, no quería que te pasase nada, pero tú no me quisiste escuchar, él te engañó, te engatusó, te traicionó hasta este extremo. Cuando os vi volví a maldecirle y en seguida un fogonazo de intuición me iluminó. Lo supe entonces, supe lo que iba a hacer, a lo que se disponía. Maldito el momento en que me miró paralizándome en una muda amenaza. Maldito el momento en el que me acobardé. Cuando vislumbré aquel objeto plateado clavándose en tu vientre pensé que se me venía el mundo encima. Toda la culpa recayó en mí, porque toda la culpa es mía. Si no fuera el maldito cobarde que soy, no habría pasado nada de esto… ¡Te podría haber salvado! Pero no lo hice, porque tuve miedo por mi vida hasta el punto que arriesgué la tuya. Y qué error. Ahora yaces inerte entre mis brazos, con la cara mojada por mis lágrimas, las lágrimas de un culpable, del culpable de tu muerte. Oh, Dios mío, qué haré sin mi vida… qué haré sin mi luz y mi guía. Oh, mi niña…, qué haré sin ti.

30.3.10

Amnesia

Me desperté de repente. Otra pesadilla atormentaba mi noche. Llevaba varios días igual, sin dormir apenas. Las pesadillas nunca trataban sobre mí, pero me asustaban y aterraban igualmente. Decidí volver al trastero-desván donde subía tantas otras veces que necesitaba relajarme. Siempre que me sentía mal por alguna razón subía allí. Pero aquel día había algo sobrenatural en el ambiente. Me dio miedo abrir la puerta. La tenue luz de la luna que se colaba por las ventanas iluminaba la estancia. En el centro había un chico de unos quince años de edad, sentado en el suelo y aparentemente desconcertado, cuando se volvió hacia mí. Su pelo oscuro le caía sobre los ojos negros como la noche. Sus rasgos expresaban duda y sorpresa. Llevaba unos pantalones vaqueros y una camiseta blanca que le quedaba gigantesca. Me asusté, pero de pronto unas imágenes cruzaron mi mente. Cómo me salvo la vida apartándome de la carretera y muriendo por mí, cómo me había sometido a una terapia para olvidarlo todo. Pero todo había cambiado. La pregunta era: ¿Qué hacía él, que supuestamente había muerto, aquí?

Lo retomo

Bueno, retomo mi blog oficialmente... He tenido algunos problemas con mi internet y no he podido renovar nada, así que ha estado esto un poco abandonado... A partir de ahora intentaré renovar todos los días ;)